En los últimos 10 años han sido muy pocos los Gerentes de Recursos Humanos, profesionales, que he conocido.
La gran mayoría tienen el "título" y la jerarquía y una tarjeta de presentación empresarial que dice que son "gerentes de RRHH". Pero en realidad son gerentes "micos", "gatos", Mickey Mouse. Para quienes me lean fuera de guatemala, estos adjetivos se utilizan para indicar que son falsos, de mentiras, inadecuados, "baratos en su desempeño", malos, gachos, de bajísima calidad, etc.
La gran mayoría ni siquiera tiene estudios sobre los recursos humanos y ni siquiera han leído acerca de su administración. Los pusieron "a dedo", fueron nombrados por compadrazgo o por que el dueño o gerente general son sus "amigos con derecho". Y aquellos que sí tienen estudios, pronto descubren que no los utilizarán y se adecuan muy fácil y rápidamente a la disfuncionalidad empresarial.
Todos tienen la creencia que su objetivo es tener las planillas a tiempo y realizar todos los descuentos que puedan. Que su trabajo es mandar cartas al Instituto de Seguridad Social o en el mejor de los casos, organizar la fiesta de fin de año (y mejor si el convivio se realiza todo un fin de semana para poder emborracharse a gusto y cantinearse a la secretaria que todavía no ha caído en las redes de algún gerentucho de cartón).
Reclutan personal en función del color del cabello (algunos las prefieren rubias y otros, morenas) o del largo de la falda que trae la candidata. De si es sobrina o recomendada del gerente. ¿y las pruebas psicométricas? son un estorbo ¿cómo entender tanta estupidez de esas grafiquitas o de las tendencias de comportamiento? ¿Y los manuales de inducción y del puesto? Son un estorbo burocrático. Hay mejores cosas que hacer en el día a día de los gerentes de RRHH.
¿Capacitación? Contrate a alguien más, el que menos cobre y que nos quite menos tiempo. ¿Desarrollo de carrera? Para qué, no hay necesidad de mover las cosas o hacer olas, mientras menos cambios haya mejor, mientras menos paguemos mejor, mientras más ahorremos, mejor.
¿Y las evaluaciones? ¿Los 360º? ¿El balance scorecard? ¿El CRM? Son muladas de algunos para gastarse el presupuesto empresarial y del departamento. ¿Quién necesita de esas cosas cuando existe un "gerente de RRHH tan profesional"?
Pero lo peor, lo peor que he visto es que el 99.9% de los gerentes de recursos humanos que he evaluado, son lacayos, esclavos, servidumbre abnegada, esbirros, robots, sirvientes del gerente general o del propietario. Sin ideas propias sino las mismas del ciego que dirige la empresa. Sin personalidad para opinar, para ser proactivo, para generar cambios o incluso para oponerse a la alta gerencia. En la presencia del gerente general y/o del propietario las neuronas se les "apagan" y al dejar de pensar sale a flote su condescendencia y hasta su cobardía.
¿De qué sirve un gerente de RRHH que no genere cambios de fondo y no sólo cosméticos? ¿De que sirve tener un títere o un pelele que agache la cabeza ante todo lo que su "majestad" el gerente general o el dueño diga? ¿De qué sirve que haya leído a todos los "gurús" de los RRHH o que haya asistido a charlas de las asociaciones gerenciales, si no tiene las agallas para ejecutar su puesto? ¿Será que la necesidad de un sueldo es mayor que la de vivir los principios y valores profesionales? ¿Será que el bono de fin de año, puede acallar la conciencia de los gerentes de RRHH?
En verdad, he vivido momentos de vergüenza ajena con muchos gerentes de RRHH. Los he visto convertirse en personas serviles y pusilánimes ante sus gerentes generales y/o propietarios. Los que en un momento se han presentado ante mí como verdaderos leones para "pelear" con mis propuestas han acabado representando a la perfección su papel de ratones ante el gerente y/o propietario. Y en realidad tengo que aclarar que no es que estén actuando frente a sus superiores, es simplemente que se doblegan y sus principios y valores se convierte en chatarra.
Y por supuesto, es muy importante hablar de la responsabilidad que tienen los gerentes generales y/o propietarios en este tema, pero eso será en otra oportunidad. Ahora estoy comentando mis vivencias con gerentes de RRHH de empresas pequeñas, medianas y grandes; tanto nacionales como transnacionales.
¿Dónde está el liderazgo de esos gerentes de RRHH? En la basura o en el mejor de los casos en su mente, como una fantasía de lo que podrían llegar a ser por que no son, porque se han doblegado y rendido cobardemente ante los gerentes generales y/o propietarios.
¿Dónde están los cambios que deben generar? En la utopía de sus frustradas vidas. ¿Donde está el desarrollo del personal? guardado en una gaveta esperando que haya presupuesto o que el gerente esté de mejor humor.
¿Dónde quedó ser la fuente inagotable del mejor recurso humano para la empresa? en un libro barato de administración, que un día leyó y ahora no encuentra.
He podido documentar que la mayoría de estos gerentes de RRHH saben lo que deberían hacer. Pero prácticamente ninguno lo hace. Por miedo, por temor, por debilidad, por complicidad, por indeferencia... por lo que sea, no merecen que se les llame "Gerentes" y mucho menos merecen tener a "su cargo" el recurso más valioso y primordial de la empresa: las personas.
Que una persona esté bajo el mando de un gerente como los que aquí describo, es igualmente peligroso que entregarle un niño a un cura católico pederasta, confiando que su investidura religiosa detendrá sus verdaderas intenciones y tendencias. ¿Se tomaría usted el riesgo? Es como que la inquisición católica hubiera puesto una sucursal en la empresa. Es como que el papa Alejandro VI (Borgia, incestuoso) tuviera un escritorio en la organización y autoridad ejecutiva para hacer con usted lo que quiera. ¿Se dejaría?
Este tipo de gerentes de recursos humanos son como el afamado "padre Alberto" que al final mostró su verdadera identidad: hipócrita y falsa. Y por todo esto, es que afirmo que hay gerentes de RRHH, Mickey Mouse (y con esto no quiero ofender a ese ratón).
Pero también quiero dejar constancia de mi admiración y orgullo por aquellos Gerentes de RRHH que reconociendo la disfuncionalidad de sus superiores y la impotencia real de realizar cambios, se hacen responsables de sus propias vidas y buscando otro trabajo y salen de esa empresa negativa. Igual de culpable es el que abusa que el que se deja abusar, por lo tanto me parece un signo de sanidad emocional renunciar de una empresa abusadora y disfuncional. No es cobardía o infidelidad alejarse de quienes pueden ser tan problemáticos y negativos. Un egoísmo sano es necesario para vivir bien. Y sí conozco Gerentes de RRHH que han sabido decir "hasta aquí llegué" y tomar sus cosas dejando atrás a la empresa disfuncional. A esos gerentes emocionalmente sanos, les aplaudo.
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