(Nota de introducción: Espero que el lector capte la ironía y lo sarcástico de lo que escribo).
Ellos tienen siempre la culpa. De todo lo malo que pase en la empresa; los empleados, los subordinados siempre tienen la culpa. Ellos son los responsables de todo lo malo y los que deben pagar primero las consecuencias. Son los primeros que hay que despedir. Son la "carne de cañón" cuando hay que bajar costos a como dé lugar.
No importa que quien los contrató no tenga ni la más mínima idea de lo que es reclutar y seleccionar personal. No importa que no midan las competencias de los trabajadores antes de contratarlos y que les asignen trabajos fuera de su capacidad. Los trabajadores siempre tienen la culpa del mal desempeño de la empresa.
No importa que no hayan tenido un período de capacitación o que no les den las herramientas adecuadas para desempeñar su labor. No importa que no haya manuales describiendo el puesto. No importa que no haya esquemas profesionales de capacitación y desarrollo. Los trabajadores siempre tienen la culpa de lo que sucede en la empresa.
No importa que sus superiores los controlen como se controla el ganado. Que usen el látigo y el poder de su jerarquía. No importa que no les midan el desempeño más que en función de su trabajo de esclavos. No importa que los supervisores más parezcan inquisidores católicos de la edad media. No importa que sean analfabetos en la administración profesional. No importa que los sistemas de control sólo estén diseñados para medir su cumplimiento de tareas y no para desarrollarlos. No importa nada, los trabajadores siempre tienen la culpa de todo.
No importa que los gerentes de ventas no conozcan de procedimientos profesionales de venta. No importa que las metas y cuotas sean impuestas a dedo. No importa que la estadística sea un estorbo. No señor, no importa que el gerente de ventas sea el vendedor que al ser promovido a un puesto superior sólo llegue a su punto de incompetencia. Las cuotas de ventas deben alcanzarse como sea. No importa que haya que mentir, sobrevender, saturar el mercado, dar promociones estúpidas y que generan pérdidas. No importa que haya que dar descuentos sin fundamento y sin análisis financiero. No importa, los responsables y los que tienen la culpa siempre son los empleados.
No importa que el departamento de mercadeo esté ocupado por ineptos, que lo mejor que tienen es que son parientes del dueño. No importa que el cliente salga lastimado. No importa que los Planes de Negocio y los Planes Comerciales y los de Mercadeo sean una molestia para los gerentes. No importa que quienes tienen el timón estratégico de la empresa, sean unos estúpidos. No importa que los precios sean puestos por "experiencia". De cualquier manera los trabajadores son los responsables. Siempre hay que despedir primero a un trabajador que a un gerente incompetente.
No importa que los clientes se reduzcan o desaparezcan porque no hay dirección estratégica en la empresa. No importa que el dueño o el gerente general sean incapaces en su puesto. No importa que por sus acciones la empresa se esté hundiendo. No importa que no hagan nada para rescatarla. De cualquier forma, el trabajador siempre tiene la culpa. Despidan a los trabajadores, despidan a más trabajadores, despidan a todos los trabajadores; porque de ellos es la culpa y hay que mantener a los gerentes y propietarios a toda costa.
No importa que por ser un cavernícola de la administración, corten la luz en la empresa. No importa que por ser un gerente inepto no haya para pagar las planillas. No importa que no haya dinero para comprar insumos y materia prima y que los proveedores reciban cheques sin fondos. No importa, ya que los trabajadores tienen la culpa y despidiendo a un número adecuado de ellos, los costos se reducirán para que los gerentes sigan con su vida esplendorosa.
No importa lo que se haga con tal que el propietario pueda irse a chequear médicamente a Houston, cambiar de carro o comprarse un montón de los mejores Blackberries. Si hay algo malo en la empresa, hay que culpar a los trabajadores. Si las ventas bajan hay que culpar a los trabajadores. Si las metas no se cumplen hay que culpar a los trabajadores.
Despidan a los trabajadores. Sigan despidiendo a los trabajadores. Despidan a todos los trabajadores, total los únicos que son indispensables son los gerentes y los propietarios. ¡No importa lo que hagan o lo que dejen de hacer los gerentes y propietarios, son i..n..d..i..s..p..e..s..a..b..l..e..s..! Hay que cerrar filas y despedir a todos los trabajadores pero que no toquen a los gerentes.
Gerentes y propietarios del mundo, uníos en un sólo grito de guerra: Hay que culpar a los trabajadores.
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