lunes, 23 de agosto de 2010

¿Eficiencia Empresarial?

Siguiendo diferentes definiciones puedo consignar que eficiencia es la capacidad de disponer de algo o de alguien, en forma racional, para alcanzar un objetivo predeterminado. Se trata de la capacidad de alcanzar objetivos y metas programadas, con el mínimo de recursos disponibles y tiempo; logrando de esta forma su optimización.

La anterior definición me permite dar fundamento a lo que a continuación escribo:

Algunos de los lectores de este blog me han hecho llegar comentarios en donde describen situaciones específicas de algunas empresas que pueden ser la razón real de la ineficiencia empresarial a pesar del compromiso y dedicación de sus propietarios y/o administradores. Yo comprendo perfectamente su posición, pero lo que me han contado no excusa los resultados negativos de sus empresas; al contrario, refuerza más la necesidad de cambio y de procesos empresariales eficientes.

Cuando yo me refiero a una persona como ineficiente, no es mi intención insultarla ni perderle el respeto (aunque algunas personas sí son unas “muelas”). Simplemente estoy señalando una situación específica de su gestión que es dañina y negativa para su empresa. Ser ineficiente no está directamente relacionado con la personalidad o con el carácter de una persona. Conozco ejecutivos que son muy simpáticos pero totalmente ineficientes.

Si una empresa no tiene los procesos y procedimientos debidos y validados, es ineficiente.
Si no tiene esquemas de control, seguimiento, retroalimentación, etc. es ineficiente. Si no tiene herramientas de administración financiera, controles de costos, márgenes de rentabilidad asegurados, logística adecuada de inventarios y bodega, esquemas de mercadeo y comercialización; es ineficiente.

Si no tiene personal en la cantidad y calidad adecuada, es ineficiente. Si sus productos no siguen las normas del mercadeo, es ineficiente. Digan lo que digan, es ineficiente. Tarde o temprano, de un lado o por el otro, sus costos se incrementarán, los gastos aumentarán, los problemas logísticos se harán presentes y la ineficiencia empresarial será la constante.

Quizá algunas empresas, a pesar de estas graves carencias, generen circulación de efectivo y crean que están bien. Para mí, es un espejismo de rentabilidad y prosperidad. Lo que no se les va en “bostezos se les va en suspiros”. Lo que entra en un bolsillo les sale por el otro. Incluso es posible que no “pierdan” dinero, pero “dejar de ganar” para mí, también es perder.

Yo recomiendo hacer un “examen de conciencia empresarial”. Preguntarse ¿están optimizados mis procesos y procedimientos empresariales? ¿Responden todos mis productos y servicios a las expectativas del mercado? ¿Hay optimización en el uso de todos los recursos de mi empresa (dinero, tiempo, maquinaria, equipo, RRHH, inventarios, logística, etc. etc.)? ¿Qué se desperdicia en mi empresa (dinero, tiempo, etc.)? ¿Están los costos empresariales definidos y bajo control? Etc.

Para mí la ineficiencia es resultado directo de la improvisación y del empirismo administrativo. Es como que alguien quiera jugar en un partido de fútbol pero no está dispuesto a cumplir con las normas del equipo o de la liga.

No tener productos o servicios que llenen y sobrepasen las expectativas mercadológicas es como querer jugar fút, pero no estar dispuesto a entrenar, a correr o a ejercitarse, al final del partido lo más probable es que se pierda. No tener el personal adecuado –en cantidad y calidad- es como querer tener un equipo sólo con 2 jugadores (quizá un hacedetodo y el portero) y al final lo más seguro es que habrá otra derrota.

Es increíble la cantidad de empresas que “quieren jugar” pero no tienen la camisola, no tienen zapatos de fút y en el mejor de los casos usan tenis. Algunos de sus “jugadores” tienen pantaloneta y los otros juegan con jeans.
Son empresas que por no “entrenar” aunque en papel tengan “planes” a la hora del juego corren todos de un lado para el otro. Son empresas que no saben llevar el marcador, que no conocen las reglas y a cada rato les sacan tarjetas de todos los colores. Son empresas que están recibiendo “goleadas” todo el tiempo. Son empresas ineficientes.

Yo entiendo que hay circunstancias especiales en todas las empresas, pero en el juego de los negocios es mejor estar preparado con todo y en todo, si no… mejor que no jueguen o que busquen una liga de chamuscas en donde la improvisación, las patadas, etc. sí se valgan.

Si se va a tener una empresa es porque se cuenta con TODO lo necesario. Si no, mejor no la ponga o espere hasta estar listo; esto es mejor que fracasar y dañar su vida y la de los que lo siguieron. Una empresa requiere más que sueños o ilusiones, requiere más que “buenas ideas” o mucho compromiso. Para que una empresa sea rentable se necesita que se viva en la realidad del mercado y no persiguiendo quimeras o arremetiendo contra molinos de viento. Requiere más que sudor y lágrimas. Una empresa requiere una estructura, firme, sólida, profesional. Si no la tiene… por eso digo que es ineficiente.

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