viernes, 30 de julio de 2010

Empresarios limosneros... y con garrote.

Es increíble, es frustrante, es tragicómico, como dirían los jóvenes: es patético.

La mayoría de los gerentes/empresarios que conozco (con honrosas excepciones) son limosneros.

Lo primero que hacen es extender la mano (pero no para saludar) sino para pedir limosna. Si pertenecen a una organización siempre están pidiendo cosas y que sean regaladas. Si tienen contacto con el gobiernos les piden cosas... regaladas. Si se les ofrecen cursos, equipo, herramientas de gestión, siempre ven cómo las pueden obtener regaladas.

Y por favor, no estoy hablando de que tengan una política conciente de reducir costos. Es simplemente que tienen una mentalidad de pordioseros y el "paternalismo" de muchas organizaciones nacionales e internacionales, no ha hecho más que agravar el problema.

Cada día más, pierden el verdadero sentido de la responsabilidad propia y de que somos cada uno de nosotros los encargados de generar y administrar los recursos empresariales. Insisto en que no lo hacen por bajar sus costos o ser más rentables; es que tienen la mente embotada y distorsionada y se han convertido en limosneros en lugar de empresarios.

Si una empresa tiene problemas, busca soluciones en el gobierno: que le bajen los impuestos o trampas para no pagarlos, financiamientos que al final sean gratuitos o que en "solidaridad" le den lo que el gerente/propietario no tiene la capacidad o el deseo de generar.

Si una empresa tiene problemas busca soluciones en organizaciones de "ayuda" y como pobres huerfanitos ponen la mano para que les den aunque sea una migaja. Que sea la ONG la que los ayude, que sea tal o cual organización o embajada extranjera la que "financie" la capacitación o la asistencia técnica (y por favor, entiéndase que no estoy en contra de los muchos y excelentes programas que existen en Guatemala. Estoy en contra del paternalismo que convierte a los empresarios en inválidos administrativos). Creo firmemente que hay que enseñar a pescar y no en dar "bolsas solidarias" de pescados.

Guatemala es un país de mantenidos y limosneros. La generación propia de recursos de Guatemala no alcanzaría ni para un pan. Si no fuera por los que envían remesas, Guatemala estaría quebrada y si no en el último, en los últimos lugares de pobreza extrema. Guatemala es un país limosnero que vive de lo que otros producen en el extranjero. Y así están la mayoría de empresarios/gerentes que conozco: esperando que de "afuera" les venga la "remesa" mensual para que la empresa sobreviva; por que no puede hablarse de desarrollo y menos de crecimiento. La masa empresarial guatemalteca sólo sobrevive.

¿Qué pasó con los empresarios que usando técnicas de mercadeo y ventas, generan los ingresos necesarios y desarrollan a sus empresas? ¿Qué pasó con los innovadores, los soñadores que convierten sus ilusiones en realidades? ¿Qué pasó con los que saben invertir y convertir su siembra en una excelente cosecha? ¿Que pasó con los que saben que en todo negocio también hay que poner una buena dosis de sudor y compromiso? ¿Qué pasó con los que conocen que sólo la mejora continua se traduce en rentabilidad?

La mayoría de empresarios que conozco están aletargados, sentados, congelados, esperando que alguien venga a rescatarlos. Hoooo ¿y ahora... quién podrá defenderlos? ¿Cuándo bajará el gobierno los impuestos, cuando repartirán los millones de dólares en donaciones que recibe el estado? ¿Cuándo el Inguat o Camtur incrementarán en -por lo menos- un 2000000000% el turismo? ¿Cuándo el ministerio de Economía hará un Tratado de Libre Comercio con China para que nos entren -a cada uno- por lo menos unos 20 millones de dólares al mes? (espero que se esté notando el sarcasmo con el que escribo) ¿Cuándo el ministerio de trabajo determinará un pacto laboral para no pagar salarios y que todos los ingresos sean para el dueño y sus gerentes? ¿Cuándo habrá alguien que haga gratis, lo que los empresarios deben hacer por sí mismos?

Definitivamente el final se acerca. El cambio de sociedad está muy cercano. La debacle está próxima. Como en el final de todos los imperios, los valores, principios, ética y moral están cambiando para mal. Los empresarios son los primeros en pedir pan y circo. Son los primeros en renunciar a sus propias responsabilidades y obligaciones, Creen que sólo tiene derechos.

La mayoría de empresarios que conozco, son iguales a aquellos que después de un huracán o terremoto, no piden sino que exigen que sea el gobierno (no importa cuál) el que les reconstruya sus casas (y tienen que ser mejores que las que tenían o seguirán gritando y alegando). También exigen que los mantengan, que los alimenten, que les REGALEN todo lo que necesitan.

Para la mayoría de empresarios que conozco, es un DEBER de los demás (Gobierno, sociedad, organizaciones nacionales e internacionales, etc.) darles lo que necesitan y mejor si es GRATIS. (Tuve la oportunidad de trabajar en un proyecto de cientos de miles de quetzales de costo, en donde a los participantes sólo se le cobraba una cuota única de Q300 y la gran mayoría participó en el programa completo y al final fue muy difícil que pagaran... y algunos nunca lo hicieron. No es de extrañar las condiciones empresariales de Guatemala).

Se han olvidado -o mejor dicho, prefieren "olvidarse"- que el éxito empresarial es directamente proporcional a la calidad y compromiso de sus líderes. El estado de una empresa es reflejo perfecto de sus gerentes/empresarios. Pero por supuesto, siempre es más fácil y cómodo -aunque no efectivo- que otro sea el que haga lo que uno debería de hacer. Y al final de todo, siempre se puede culpar a los demás.

Yo estoy convencido que el éxito personal y empresarial no depende de nadie más que de uno mismo. No depende del gobierno, de las ONG´s, de las embajadas o de las organizaciones de apoyo. El éxito es cosecha de lo que yo siembro.

Es por todo lo anterior, que mi juicio es que sí existen empresarios limosneros... y con garrote.

Hasta pronto...

jueves, 29 de julio de 2010

Los empresarios disfuncionales y las empresas adictas... los 12 pasos de la enfermedad empresarial.

Es increíble la cantidad de similitudes que existen entre las personas que por su disfuncionalidad son adictos a alguna substancia y muchos de los empresarios y empresas que he conocido en la última década. Por supuesto que hay muchos que son profesionales y muy capaces en sus puestos; pero de ellos no es que estoy escribiendo. Los respeto y mucho, pero como digo siempre: los buenos son minoría. La excepción y no la regla.

Voy a escribir de los otros (los malos, los disfuncionales, los incapaces) que también existen en la mayoría de las empresas que conozco y que desgraciadamente son la regla. Si alguien se identifica con lo que escribo porque tiene un jefe así, lo entiendo y lo compadezco. Si alguien se identifica con lo que escribo, para sí mismo, lo siento pero es lo que he atestiguado.

¿Adicto o gerente/propietario? Su comportamiento es prácticamente igual. Ya sea un alcohólico o un gerente, un drogadicto o un propietario de empresa, un codependiente o un ingeniero de planta, los síntomas disfuncionales son iguales.

Los adictos rechazan su propia disfuncionalidad y se la adjudican a alguien más. Los gerentes/empresarios lo hacen también. Los adictos le echan la culpa siempre a los que los rodean, los gerentes/empresarios disfuncionales también. Los adictos siempre se victimizan y los gerentes/propietarios, también. Los adictos manipulan y siempre tienen excusas, los gerentes/propietarios de los que escribo, también. Los adictos han vivido una vida de desastres, errores y caídas, los gerentes/propietarios también (en sus vidas y en sus empresas).

Los adictos destruyen a los que están a su alrededor, los gerentes/propietarios también. Los adictos viven en un mundo de "negación" y los gerentes/propietarios también. Los adictos no tienen una posibilidad -potencial- de recuperarse hasta que "tocan fondo"; tampoco los gerentes/empresarios que aquí describo.

Los adictos no tienen una posibilidad real de recuperación hasta que no tienen un programa estructurado, lo mismo para los gerentes/empresarios. Los adictos requieren de programas y procesos de desintoxicación, lo mismo necesitan los gerentes/empresarios. Los adictos requieren cambios de fondo en sus vidas, los empresarios también, pero no sólo en sus vidas, sino en sus empresas.

Durante toda mi vida profesional he conocido empresas adictas. Adictas al fracaso, adictas a los problemas de comunicación, adictas a los problemas interpersonales de sus empleados. Adictas al acoso sexual, adictas a tener y a retener personal inadecuado. Adictas a tener pérdidas, a no contabilizar los costos de sus problemas o la disfuncionalidad de sus procesos y procedimientos. Empresas adictas al conflicto, al chime, a los empujones y a las zancadillas.

He conocido empresas adictas a no tener datos o información fidedigna, sólida y actualizada. Adictas a administrar como si fueran los años 50. Adictas a no comunicarse, a centralizar, a tener feudos en sus departamentos y señores feudales como gerentes. Adictas a procesos dignos de la inquisición. Adictas al egoísmo y a la egolatría gerencial. En fin, he conocido empresas adictas, adictas, y también adictas a ser adictas. No quieren cambiar, no "pueden" cambiar, no les interesa cambiar. No ven ni entienden la necesidad de cambiar. Adictas a mentir, a injuriar, defraudar, a estafar.

Un adicto que no cambia sus paradigmas no se recupera y recae. Lo mismo le pasa a los gerentes/propietarios. Un adicto que no reconoce y se aleja de los "disparadores" de su adicción, no se recupera y recae. Lo mismo aplica a los gerentes/empresarios. El fin de las empresas adictas es igual a la de los adictos que no cambian y se regeneran.

He conocido empresas adictas, que son impotentes ante sus adicciones (deficiencias empresariales y de gestión)y que son "dominadas" por ellas. Su disfuncionalidad es tan grande y tan fuerte, que son "ingobernables" y su eje de gestión es la disfuncionalidad. La razón y el sentido común no tienen lugar, mucho menos los conocimientos y experiencias de administración. Sólo la "sinrazón" de la disfuncionalidad tiene sentido. La disfuncionalidad es el timón y la brújula; y el capitán: disfuncional.

Organizaciones que no tienen un "ser superior" más que el mismo gerente/dueño que no sólo es disfuncional en él mismo, sino la causa directa de la disfuncionalidad empresarial. Son empresas dirigidas por disfuncionales y hacia la disfuncionalidad. Sus acciones son disfuncionales, sus decisiones son disfuncionales, sus objetivos son disfuncionales.

Son organizaciones que nunca entregan el cuidado de su gestión a personal capacitado, sano emocionalmente y con la experiencia necesaria. Rechazan la sanidad porque generalmente la disfuncionalidad les es muy cómoda y conocida. Incluso si llega un ejecutivo "sano", generalmente con el tiempo también se "enferma" de lo mismo que padece la empresa. El dicho de que una manzana podrida pudre a las demás, es muy cierto.

Son empresas que no tienen ni el interés ni el valor de hacer un "inventario moral" de sus debilidades y deficiencias. Si se realiza un FODA, un Clima Laboral, Evaluaciones de 360º, etc. siempre encontrarán excusas para negar los resultados y/o no implementar lo que se requiere. Son empresas ciegas, que no ven hacia sí mismas. Son empresas en negación. Son empresas disfuncionales.

Nunca, nunca, están dispuestas a admitir ante nadie -ni externo y menos ante sí mismas- las raíces de su disfuncionalidad. Nunca admiten la naturaleza exacta de sus defectos (que tienen gerentes/empresarios disfuncionales e inadecuados para ejercer el liderazgo que se requiere). Son empresas en las que los estados financieros muestran serios problemas y prefieren meter la cabeza en la arena. Los datos de bodega son un desastre pero siguen creyendo que por ser egresados de Harvard todo les sonríe y que pueden salirse con la suya. La competencia mejora cada día y les quita porciones del mercado y ellos sentados en sus tronos de pirita.

Y mucho menos están dispuestas a permitir que se les libere de su disfuncionalidad. Hay de aquel que con ciega locura esta empresa pretenda arreglar. Hay de aquel que se atreva a sugerir cambios o a demostrar -directa o indirectamente- que el gerente/propietario es el responsable de los problemas y de la disfuncionalidad empresarial.

La palabra humildad no está en el vocabulario de las empresas disfuncionales y menos en el de sus gerentes/propietarios. Mucho menos la nobleza.

El orgullo y la egolatría son los estándares de comportamiento gerencial. La prepotencia, la arrogancia y la infalibilidad gerencial son adjetivos que describen a sus ejecutivos y a los propietarios. La inteligencia emocional es nula en toda la organización o en el mejor de los casos comparable a la de un niño de primaria o a la de un adolescente que tiene las hormonas alborotadas.

Y ni siquiera hablemos de hacer listas de los daños causados -a la propia empresa y a los demás- o de tener la intención de repararlos o de enmendar lo negativo. ¿Reparar daños? Imposible, nunca. Blasfemia. ¿Cómo reparar daños si el paradigma es que yo soy todo, me lo merezco todo y todos los demás están a mi servicio? Una propietaria que conocí me dijo un día: "a mí qué me importan los demás, que el que venga atrás, arree..." Linda postura de egoísmo e insensatez (al final su empresa quebró y después de tenerlo todo, murió teniendo NADA). Nunca admiten su equivocación, en el mejor de los casos presentarán una excusa, pero nunca reconocer su propia responsabilidad.

Son empresas que nunca buscan mejorar (en todo caso sólo buscan cómo obtener más dinero). Poner metas más altas de ventas o incrementar los precios es aplaudido por la junta directiva, pero invertir en mejorar al personal, capacitación, desarrollo de carreras, etc. es peor que decir la peor de las vulgaridades. Más le valdría a quien se atreva a hablar, decir las mayores groserías que proponer algo que saque a la empresa y al personal, de la disfuncionalidad que sufren.

Y obtener un "despertar espiritual" en la empresa... jajajajajaja... sanidad empresarial... jajajajaja... sanidad de gestión y administrativa... jajajaja... sanidad de liderazgo y comunicación... jajajajajajajajaja... gerentes, ejecutivos, jefes y propietarios funcionales, profesionales y maduros, con inteligencia emocional... jajajajajajajaja..

Y por favor entiéndase que cuando escribo de las "empresas" no me refiero a los entes intangibles inscritos en el Registro Mercantil. Estoy refiriéndome a las personas que las integran y concreta y especialmente a sus líderes, a sus gerentes, a sus propietarios.

Al que le venga el guante, que se lo plante.

miércoles, 28 de julio de 2010

Los jóvenes prepotentes y los adultos congelados

Sí, me declaro culpable. Yo también fui joven y prepotente. Hubo un tiempo en que creía que tenía la "verdad embotellada". Creía conocer todas las soluciones y que sólo yo tenía la razón.

Y ahora, después de 10 años de consultoría empresarial y a mis 54 años de edad, les tengo que confesar que me he encontrado muchísimas veces con ese perfil: ejecutivos jóvenes, con muchos títulos y de renombradas universidades; que conocen mucha teoría y llevan la nariz alta y con prepotencia pero que dejan muchísimo que desear en su desempeño y en sus logros reales.

Pero que eso que parece que es su mayor fortaleza (juventud, teoría de la vida, energía, etc.) en realidad es su mayor debilidad. Son muchachitos que menosprecian la experiencia que da la vida y los consejos que sólo se aprenden con los años.

Llenos de energía pero faltos de madurez. Deseosos de ejecutar lo que han aprendido de los libros y en las aulas de clase y sin temor a fracasar porque se creen infalibles. Que atrevida, al igual que la ignorancia, es la madurez.

Dispuestos a correr riesgos -innecesarios la mayoría de ellos, bajo la perspectiva de la madurez- en nombre del aprendizaje propio; pero se olvidan que las consecuencias no las pagarán sólo ellos. Las empresas que los contratan sufren como también sufren los colaboradores, los proveedores, los clientes, etc. Son niños que en realidad trabajan -aunque tengan muchos títulos- bajo la premisa de prueba y error.

Este tipo de ejecutivos carece del "instinto", del "olfato", del "feeling" que sólo el tiempo otorga. A mi juicio, son muy peligrosos en una organización por que el ímpetu de la juventud no tiene frenos. Además, son muy "teóricos" y sus dogmas están limitados por su edad. Sería mejor que por unos años trabajaran solos, que establecieran sus propias empresas y que cuando tengan que pagar las consecuencias, la responsabilidad y el costo de los daños fuera sólo de ellos. Si yo tuviera una empresa con muchos ejecutivos, me encantaría contratar a aquellos que han sido apaleados por la vida y que han aprendido a madurar.

Puedo parecer duro, pero desde mi punto de vista sólo estoy siendo asertivo y escribiendo lo que pienso. Si se tiene un gerente/administrador joven, no se confíe en el tamaño ni la extensión de sus títulos universitarios ni mucho menos en su energía y vitalidad. Contrólelo, vigílelo, póngale límites, audite sus acciones, no entregue un "cheque en blanco" ni de sus finanzas ni de la gestión de la empresa. Facúltelo y empodérelo, pero no abdique sus atribuciones de propietario y/o empresario. Los equipos de fútbol tiene capitanes, pero quien lleva la responsabilidad y el juego, es el entrenador.

El otro lado de la moneda es igual de peligroso e inefectivo. Los empresarios/gerentes que por tener una edad avanzada, no sólo creen que ya no pueden avanzar al ritmo de la tecnología y de los requerimientos profesionales para administrar una empresa, sino que ya no quieren hacerlo.

Yo estoy convencido, después de tratar con un sinnúmero de ejecutivos y propietarios mayores, que no es tanto que no puedan adaptarse al cambio (manejar una computadora, aprender nuevos programas y esquemas de administración, etc.) sino que NO QUIEREN CAMBIAR.

El título del puesto de gerente es muy cómodo. Se cree que por haber llegado a un puesto ejecutivo alto o ser el propietario, el desarrollo personal y empresarial se detiene. Es en esta etapa en donde he podido constatar que muchos ejecutivos brillantes inician la caída en el resbaladero de la administración. Quienes solían ser innovadores, ahora se han vuelto inactivos y en el mejor de los casos, reactivos; y la proactividad ha dado paso a la indiferencia.

Puedo asegurar que no hay incapacidad de un ejecutivo de edad avanzada para conquistar los objetivos que quiera, es simplemente que es más fácil, más cómodo excusarse en la edad para ya no tener que esforzarse.

Algunos usan la edad como excusa de la haraganería. Nadie está exento de seguir desarrollándose y mucho menos los propietarios. Si les meten "gol" es responsabilidad de ello por no haber estado a la altura de lo que se les requiere.

El propietario no debe sólo alargar la mano para pedir dinero a fin de mes. Debe ser una pieza clave y activa en la dirección empresarial. Igual de culpable es el que hace como el que se deja hacer.

Querer es poder y los ejecutivos mayores que no manejan una computadora, no es porque no puedan es porque no quieren. La mayoría de veces les es más cómodo "delegar" que hacer y ese es el inicio del final.

El gerente/administrador/propietario que no se involucra en los procesos y procedimientos de administración -en forma activa- está destinado a fracasar. Tarde o temprano todo plazo se llega. No hay mal que dure 100 años, pero tampoco enfermo que lo resista. No culpe a nadie de lo que debería haber hecho/conocido usted. Como también dice aquella frase célebre: "no llores como mujer lo que deberías haber defendido como hombre".

En cualquiera de los casos, la edad no es más que una cuenta numérica del tiempo de vida de una persona. No debería tener relación directa con la capacidad y eficiencia de administrar rentable y productivamente una empresa. Tanto el joven como el adulto mayor deben funcionar bajo las mismas premisas administrativas: madurez, certeza, aseguramiento, experiencia y conocimiento, etc.

En la próxima entrega pienso contarles algunas anécdotas y experiencias que he tenido, para ejemplificar lo que hasta ahora he escrito. Hasta pronto.

Empresarios empíricos y rudimentarios...

1. Empresarios Empíricos y Rudimentarios: Amigos, estoy creando este blog para compartir con ustedes las experiencias -buenas y malas- que he tenido en los últimos 10 años de mi carrera profesional; asesorando empresas de todas las categorías y tamaños, en todo el país. Y ahora, después de una década de ser consultor empresarial externo, quiero hacer un balance de mis sentimientos y pensamientos de lo que he vivido.

Por supuesto que lo que aquí escribo es mi punto de vista, posiblemente muy subjetivo; pero al mismo tiempo fundamentado en haber conocido las circunstancias internas y muy propias de cada empresa con la que trabajé.

Guardaré la ética en todo momento y no mencionaré nombres ni marcas, pero es muy posible que mis lectores deduzcan de quién o de qué empresa se trata; eso ya no será mi responsabilidad ni es mi intención dar nombres. Yo presentaré las diferentes situaciones de las que fui testigo, desde el punto de vista empresarial y juzgaré los resultados que esas situaciones tuvieron en la empresa, pero nunca juzgaré las situaciones personales de los actores y protagonistas y mantendré en todo lo posible, su anonimato. Pero no dejaré de resaltar su responsabilidad en el éxito o en el fracaso de la empresa y de sus proyectos.

Nunca revelaré información privilegiada, como cifras o datos propios de las empresas; generalizaré las circunstancias para presentar mis puntos de vista y si así lo creo necesario, cambiaré los nombres y los datos de manera que mi punto quede claro, pero sin afectar a los actores de esos hechos. Mi objetivo es resaltar que cada acción tiene sus consecuencias empresariales y que hacer o dejar de hacer también permite deducir responsabilidades.

Y si algún lector se siente identificado y cree que lo estoy poniendo en mal; le recomiendo que primero analice si lo que digo es verdad y haga un examen de conciencia de su actuación como ejecutivo y/o como empresario.

No es mi intención acusar o juzgar sino simplemente compartir mis vivencias y pensamientos. No pretendo causar controversia y los comentarios contrarios a mi creer, son bienvenidos. Por supuesto que sé que existen grandes profesionales -muy exitosos- en Guatemala; pero estoy seguro que son la excepción y no la regla. Si alguno se siente ofendido por lo que escribo, de antemano le pido disculpas; pero también le pido respeto a lo que yo pienso y a la libertad constitucional que tengo de expresar mis pensamientos.

Trataré de no contradecirme, pero escribiré dejando que mis pensamientos y lo que siento, fluyan libremente. No existirá ningún orden cronológico en lo que describa. La mezcla de mis recuerdos es lo que espero enriquezca este blog.

Y quiero empezar expresando lo que me ha llevado a escribir este blog: que en mí existe un sentimiento de extrañeza por el nivel tan bajo, tan empírico y rudimentario que existe en la mayoría de ejecutivos y empresarios en Guate. Puede ser frustrante para muchos ver, como en un país tan rico y bendecido por Dios, los ejecutivos, empresarios, dueños de empresas, etc. se encargan de echar a perder lo que tienen.

El despilfarro (por desconocimiento de los principios más básicos de administración) que permiten en sus organizaciones. Las pérdidas diarias, los problemas y los apuros que tienen por ser arcaicos en su forma de gestionar la empresa; por ser retrógrados y mezquinos para administrar sus recursos. El egoísmo, los paradigmas ególatras y empíricos son los verdaderos problemas empresariales en Guatemala. Me imagino que muchos de los que ahora leen esto dirán: "yo no soy de esos... menos mal que a mí no se aplica eso". A éstos los invito a verse en el "espejo" de los resultados empresariales, a dejar de "excusarse y echarle la culpa a los demás" y que veamos en los empleados de la empresa el reflejo de lo que somos. Todavía no conozco una empresa que no sea lo que su "líder/gerente/propietario" la ha convertido. Todas las empresas que conozco son el reflejo perfecto de su líder/gerente/dueño. Lo que sucede en la empresa no es responsabilidad única de los empleados, o de la maquinaria o del tamaño de la bodega sino directa y concretamente de su líder.

En la mayoría de casos en los que he estado involucrado, no se necesitan más clientes para tener éxito. Se requiere administrar mejor lo que ya se tiene. Yo no buscaría expandirme en el mercado sino cambiar a los ejecutivos de la empresa. Ya sea cambiarlos porque usando las tijeras gerenciales los "desvincule" de sus trabajos (porque creo firmemente en despedir al personal negativo o inapropiado) o cambiando sus paradigmas, sus procesos y procedimientos, los sistemas de seguimiento y control, etc. O se cambia o se cambian.

Y quiero acabar esta entrada, expresando una certeza que los pasados diez años me han dejado: el responsable de la situación empresarial, es la cabeza.

He podido comprobar que las empresas exitosas tienen "cabezas/gerentes/dueños" sanos mental y emocionalmente y son verdaderos profesionales de la administración. Pero cuando existen problemas financieros, de recursos humanos, de logística, de producción, de distribución, etc. lo más seguro y probable es que la raíz del problema esté en "la cabeza". He podido comprobar que no importa la cantidad de títulos o de qué universidades vengan los administradores, si son disfuncionales emocionales, serán el "dolor de cabeza" de la empresa.

NADA es tan destructivo en una empresa como su propio dueño/gerente. El mercado, la competencia, la economía nacional o la internacional no son tan dañinas como un propietario/gerente disfuncional. Y al decir disfuncional, me refiero a situaciones negativas tanto personales como profesionales.

No conocer cómo analizar un flujo de caja es tan dañino como ser un gran economista, pero querer cantinearse a todas las secretarias de la empresa. No llevar y analizar la estadística de ventas genera tantos problemas como no crear estructuras de comunicación y liderazgo situacional en la organización. La inteligencia emocional de los líderes empresariales es tan -o quizá más- importante que el mantenimiento de la planta de producción.

He conocido "grandes ingenieros industriales" que tienen la madurez y la conducta de un adolescente. Me he reunido con la "alta gerencia" de algunas organizaciones y más parecen patrones de finca del siglo XIX.

El síndrome de que "porque soy el dueño/gerente tengo la verdad absoluta, soy exitoso y nadie me puede contradecir" existe en la mayoría de empresas que conozco. Siempre, la primer barrera que me he encontrado en las organizaciones, es el propio gerente, el dueño y/o la junta directiva.

Quizá no lo crean, pero ser "consultor externo" es desgastante y extenuante y con el tiempo puede llegar a ser frustrante. Querer hace algo mejor en las empresas y que sea el mismo dueño y/o gerente el principal problema, es... duro. Nos contratan y cuando empezamos a ejercer nuestros conocimientos, casi de inmediato somos etiquetados "como enemigos amigables". Y todo porque nuestras recomendaciones son dirigidas a cambios en la organización y no hay nada más difícil que aceptar el cambio, especialmente si lo que hay que cambiar es al dueño o al gerente.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Son las personas las que dañan las empresas no los procesos empresariales. Son las personas las qye llevan al fracaso a las empresas, no la maquinaria de producción. Una empresa puede tener éxito si al mando se encuentra alguien balanceado, maduro, multifuncional y multidisciplinario; aunque sus procesos empresariales no sean los adecuados o tengan fallas.

He conocido empresas que gastan miles y quizá millones de quetzales en reingenierías que al final no hacen cambios más que de forma. Después de tanto tiempo y desperdicio de recursos para implementar la reingeniería y todo queda igual o peor. Y la razón es que el dueño/gerente no sólo sigue siendo el mismo, sino que sigue igual... o peor.

Igualmente, una empresa puede tener el mejor de los productos, la maquinaria más avanzada y el mejor recurso humano, pero si "la cabeza y/o cabezas" son disfuncionales, será un fracaso aunque genere mucho dinero.

Es el caso de algunas transnacionales en las que he podido trabajar; cuyos ingresos económicos son enormes y creen que porque "venden" mucho son exitosas; cuando en realidad detrás del escenario se desarrollan miles de problemas al día, el costo de resolverlos es enorme, el desgaste amenaza todos los días con "romper" algo y los círculos viciosos son la constante de la organización. Y los gerentes sentados en sus tronos feudales, pensando que todo marcha bien gracias a ellos y no reconocen que son sus "súbditos-esclavos" los que están aguantando la pacaya. Que de a sombrero son algunos de los gerentes y empresarios.

En este momento, mi sentimiento es que no existe salida -por lo menos no una fácil y pronta- para el empresariado guatemalteco.

No se requieren mayores o mejores leyes, la "certeza jurídica" no es tan importante, no deberíamos aumentar la exportación, el número de productos o su calidad, o reducir los impuestos... con lo que tenemos es más que suficiente, pero no lo sabemos administrar. La rentabilidad empresarial depende más de la calidad de los empresarios que de los factores externos. Si el dinero no le alcanza a una empresa o no es rentable y tiene problemas de todo tipo, en mi experiencia es más por que no es administrada adecuadamente que por factores de mercado. Los cambios en los mercados no quiebran a las empresas, de eso se encargan sus gerentes/dueños/administradores.

No es el entorno nacional el que debe cambiar; son los esquemas administrativos los que deben ser eficientes. La mayoría de empresarios que conozco siempre están extendiendo la mano para ver quién les da limosna: el gobierno, instituciones internacionales, ONG´s, etc. pero nunca hacen lo que deben: cambiar ellos. Y aún cuando esas organizaciones les dan limosnas empresariales, no las aplican en cambios profundos y sólidos sino que son "llamarada de tuza". La "culpa" del fracaso empresarial NO está en el gobierno. NO está en las condiciones financieras internacionales ni en la "crisis" mundial. ESTÁ EN LOS PROPIETARIOS Y GERENTES EMPRESARIALES. No hay que ver para afuera. hay que analizar para adentro.

Los cambios requeridos son muy profundos, nada fáciles y posiblemente muy costosos, pero deben hacerse. Y el principal problema es que los mercados siguen cambiando, evolucionan y se desarrollan mientras que la mayoría de empresarios/gerentes/ejecutivos y propietarios NO QUIEREN CAMBIAR!

Y todo lo que uno siembra, eso se cosecha.

Pobre Guatemala, si tu esperanza está puesta en la masa empresarial, estás en la calle de la amargura. Hasta pronto.