miércoles, 28 de julio de 2010

Empresarios empíricos y rudimentarios...

1. Empresarios Empíricos y Rudimentarios: Amigos, estoy creando este blog para compartir con ustedes las experiencias -buenas y malas- que he tenido en los últimos 10 años de mi carrera profesional; asesorando empresas de todas las categorías y tamaños, en todo el país. Y ahora, después de una década de ser consultor empresarial externo, quiero hacer un balance de mis sentimientos y pensamientos de lo que he vivido.

Por supuesto que lo que aquí escribo es mi punto de vista, posiblemente muy subjetivo; pero al mismo tiempo fundamentado en haber conocido las circunstancias internas y muy propias de cada empresa con la que trabajé.

Guardaré la ética en todo momento y no mencionaré nombres ni marcas, pero es muy posible que mis lectores deduzcan de quién o de qué empresa se trata; eso ya no será mi responsabilidad ni es mi intención dar nombres. Yo presentaré las diferentes situaciones de las que fui testigo, desde el punto de vista empresarial y juzgaré los resultados que esas situaciones tuvieron en la empresa, pero nunca juzgaré las situaciones personales de los actores y protagonistas y mantendré en todo lo posible, su anonimato. Pero no dejaré de resaltar su responsabilidad en el éxito o en el fracaso de la empresa y de sus proyectos.

Nunca revelaré información privilegiada, como cifras o datos propios de las empresas; generalizaré las circunstancias para presentar mis puntos de vista y si así lo creo necesario, cambiaré los nombres y los datos de manera que mi punto quede claro, pero sin afectar a los actores de esos hechos. Mi objetivo es resaltar que cada acción tiene sus consecuencias empresariales y que hacer o dejar de hacer también permite deducir responsabilidades.

Y si algún lector se siente identificado y cree que lo estoy poniendo en mal; le recomiendo que primero analice si lo que digo es verdad y haga un examen de conciencia de su actuación como ejecutivo y/o como empresario.

No es mi intención acusar o juzgar sino simplemente compartir mis vivencias y pensamientos. No pretendo causar controversia y los comentarios contrarios a mi creer, son bienvenidos. Por supuesto que sé que existen grandes profesionales -muy exitosos- en Guatemala; pero estoy seguro que son la excepción y no la regla. Si alguno se siente ofendido por lo que escribo, de antemano le pido disculpas; pero también le pido respeto a lo que yo pienso y a la libertad constitucional que tengo de expresar mis pensamientos.

Trataré de no contradecirme, pero escribiré dejando que mis pensamientos y lo que siento, fluyan libremente. No existirá ningún orden cronológico en lo que describa. La mezcla de mis recuerdos es lo que espero enriquezca este blog.

Y quiero empezar expresando lo que me ha llevado a escribir este blog: que en mí existe un sentimiento de extrañeza por el nivel tan bajo, tan empírico y rudimentario que existe en la mayoría de ejecutivos y empresarios en Guate. Puede ser frustrante para muchos ver, como en un país tan rico y bendecido por Dios, los ejecutivos, empresarios, dueños de empresas, etc. se encargan de echar a perder lo que tienen.

El despilfarro (por desconocimiento de los principios más básicos de administración) que permiten en sus organizaciones. Las pérdidas diarias, los problemas y los apuros que tienen por ser arcaicos en su forma de gestionar la empresa; por ser retrógrados y mezquinos para administrar sus recursos. El egoísmo, los paradigmas ególatras y empíricos son los verdaderos problemas empresariales en Guatemala. Me imagino que muchos de los que ahora leen esto dirán: "yo no soy de esos... menos mal que a mí no se aplica eso". A éstos los invito a verse en el "espejo" de los resultados empresariales, a dejar de "excusarse y echarle la culpa a los demás" y que veamos en los empleados de la empresa el reflejo de lo que somos. Todavía no conozco una empresa que no sea lo que su "líder/gerente/propietario" la ha convertido. Todas las empresas que conozco son el reflejo perfecto de su líder/gerente/dueño. Lo que sucede en la empresa no es responsabilidad única de los empleados, o de la maquinaria o del tamaño de la bodega sino directa y concretamente de su líder.

En la mayoría de casos en los que he estado involucrado, no se necesitan más clientes para tener éxito. Se requiere administrar mejor lo que ya se tiene. Yo no buscaría expandirme en el mercado sino cambiar a los ejecutivos de la empresa. Ya sea cambiarlos porque usando las tijeras gerenciales los "desvincule" de sus trabajos (porque creo firmemente en despedir al personal negativo o inapropiado) o cambiando sus paradigmas, sus procesos y procedimientos, los sistemas de seguimiento y control, etc. O se cambia o se cambian.

Y quiero acabar esta entrada, expresando una certeza que los pasados diez años me han dejado: el responsable de la situación empresarial, es la cabeza.

He podido comprobar que las empresas exitosas tienen "cabezas/gerentes/dueños" sanos mental y emocionalmente y son verdaderos profesionales de la administración. Pero cuando existen problemas financieros, de recursos humanos, de logística, de producción, de distribución, etc. lo más seguro y probable es que la raíz del problema esté en "la cabeza". He podido comprobar que no importa la cantidad de títulos o de qué universidades vengan los administradores, si son disfuncionales emocionales, serán el "dolor de cabeza" de la empresa.

NADA es tan destructivo en una empresa como su propio dueño/gerente. El mercado, la competencia, la economía nacional o la internacional no son tan dañinas como un propietario/gerente disfuncional. Y al decir disfuncional, me refiero a situaciones negativas tanto personales como profesionales.

No conocer cómo analizar un flujo de caja es tan dañino como ser un gran economista, pero querer cantinearse a todas las secretarias de la empresa. No llevar y analizar la estadística de ventas genera tantos problemas como no crear estructuras de comunicación y liderazgo situacional en la organización. La inteligencia emocional de los líderes empresariales es tan -o quizá más- importante que el mantenimiento de la planta de producción.

He conocido "grandes ingenieros industriales" que tienen la madurez y la conducta de un adolescente. Me he reunido con la "alta gerencia" de algunas organizaciones y más parecen patrones de finca del siglo XIX.

El síndrome de que "porque soy el dueño/gerente tengo la verdad absoluta, soy exitoso y nadie me puede contradecir" existe en la mayoría de empresas que conozco. Siempre, la primer barrera que me he encontrado en las organizaciones, es el propio gerente, el dueño y/o la junta directiva.

Quizá no lo crean, pero ser "consultor externo" es desgastante y extenuante y con el tiempo puede llegar a ser frustrante. Querer hace algo mejor en las empresas y que sea el mismo dueño y/o gerente el principal problema, es... duro. Nos contratan y cuando empezamos a ejercer nuestros conocimientos, casi de inmediato somos etiquetados "como enemigos amigables". Y todo porque nuestras recomendaciones son dirigidas a cambios en la organización y no hay nada más difícil que aceptar el cambio, especialmente si lo que hay que cambiar es al dueño o al gerente.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Son las personas las que dañan las empresas no los procesos empresariales. Son las personas las qye llevan al fracaso a las empresas, no la maquinaria de producción. Una empresa puede tener éxito si al mando se encuentra alguien balanceado, maduro, multifuncional y multidisciplinario; aunque sus procesos empresariales no sean los adecuados o tengan fallas.

He conocido empresas que gastan miles y quizá millones de quetzales en reingenierías que al final no hacen cambios más que de forma. Después de tanto tiempo y desperdicio de recursos para implementar la reingeniería y todo queda igual o peor. Y la razón es que el dueño/gerente no sólo sigue siendo el mismo, sino que sigue igual... o peor.

Igualmente, una empresa puede tener el mejor de los productos, la maquinaria más avanzada y el mejor recurso humano, pero si "la cabeza y/o cabezas" son disfuncionales, será un fracaso aunque genere mucho dinero.

Es el caso de algunas transnacionales en las que he podido trabajar; cuyos ingresos económicos son enormes y creen que porque "venden" mucho son exitosas; cuando en realidad detrás del escenario se desarrollan miles de problemas al día, el costo de resolverlos es enorme, el desgaste amenaza todos los días con "romper" algo y los círculos viciosos son la constante de la organización. Y los gerentes sentados en sus tronos feudales, pensando que todo marcha bien gracias a ellos y no reconocen que son sus "súbditos-esclavos" los que están aguantando la pacaya. Que de a sombrero son algunos de los gerentes y empresarios.

En este momento, mi sentimiento es que no existe salida -por lo menos no una fácil y pronta- para el empresariado guatemalteco.

No se requieren mayores o mejores leyes, la "certeza jurídica" no es tan importante, no deberíamos aumentar la exportación, el número de productos o su calidad, o reducir los impuestos... con lo que tenemos es más que suficiente, pero no lo sabemos administrar. La rentabilidad empresarial depende más de la calidad de los empresarios que de los factores externos. Si el dinero no le alcanza a una empresa o no es rentable y tiene problemas de todo tipo, en mi experiencia es más por que no es administrada adecuadamente que por factores de mercado. Los cambios en los mercados no quiebran a las empresas, de eso se encargan sus gerentes/dueños/administradores.

No es el entorno nacional el que debe cambiar; son los esquemas administrativos los que deben ser eficientes. La mayoría de empresarios que conozco siempre están extendiendo la mano para ver quién les da limosna: el gobierno, instituciones internacionales, ONG´s, etc. pero nunca hacen lo que deben: cambiar ellos. Y aún cuando esas organizaciones les dan limosnas empresariales, no las aplican en cambios profundos y sólidos sino que son "llamarada de tuza". La "culpa" del fracaso empresarial NO está en el gobierno. NO está en las condiciones financieras internacionales ni en la "crisis" mundial. ESTÁ EN LOS PROPIETARIOS Y GERENTES EMPRESARIALES. No hay que ver para afuera. hay que analizar para adentro.

Los cambios requeridos son muy profundos, nada fáciles y posiblemente muy costosos, pero deben hacerse. Y el principal problema es que los mercados siguen cambiando, evolucionan y se desarrollan mientras que la mayoría de empresarios/gerentes/ejecutivos y propietarios NO QUIEREN CAMBIAR!

Y todo lo que uno siembra, eso se cosecha.

Pobre Guatemala, si tu esperanza está puesta en la masa empresarial, estás en la calle de la amargura. Hasta pronto.

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