Es increíble la cantidad de similitudes que existen entre las personas que por su disfuncionalidad son adictos a alguna substancia y muchos de los empresarios y empresas que he conocido en la última década. Por supuesto que hay muchos que son profesionales y muy capaces en sus puestos; pero de ellos no es que estoy escribiendo. Los respeto y mucho, pero como digo siempre: los buenos son minoría. La excepción y no la regla.
Voy a escribir de los otros (los malos, los disfuncionales, los incapaces) que también existen en la mayoría de las empresas que conozco y que desgraciadamente son la regla. Si alguien se identifica con lo que escribo porque tiene un jefe así, lo entiendo y lo compadezco. Si alguien se identifica con lo que escribo, para sí mismo, lo siento pero es lo que he atestiguado.
¿Adicto o gerente/propietario? Su comportamiento es prácticamente igual. Ya sea un alcohólico o un gerente, un drogadicto o un propietario de empresa, un codependiente o un ingeniero de planta, los síntomas disfuncionales son iguales.
Los adictos rechazan su propia disfuncionalidad y se la adjudican a alguien más. Los gerentes/empresarios lo hacen también. Los adictos le echan la culpa siempre a los que los rodean, los gerentes/empresarios disfuncionales también. Los adictos siempre se victimizan y los gerentes/propietarios, también. Los adictos manipulan y siempre tienen excusas, los gerentes/propietarios de los que escribo, también. Los adictos han vivido una vida de desastres, errores y caídas, los gerentes/propietarios también (en sus vidas y en sus empresas).
Los adictos destruyen a los que están a su alrededor, los gerentes/propietarios también. Los adictos viven en un mundo de "negación" y los gerentes/propietarios también. Los adictos no tienen una posibilidad -potencial- de recuperarse hasta que "tocan fondo"; tampoco los gerentes/empresarios que aquí describo.
Los adictos no tienen una posibilidad real de recuperación hasta que no tienen un programa estructurado, lo mismo para los gerentes/empresarios. Los adictos requieren de programas y procesos de desintoxicación, lo mismo necesitan los gerentes/empresarios. Los adictos requieren cambios de fondo en sus vidas, los empresarios también, pero no sólo en sus vidas, sino en sus empresas.
Durante toda mi vida profesional he conocido empresas adictas. Adictas al fracaso, adictas a los problemas de comunicación, adictas a los problemas interpersonales de sus empleados. Adictas al acoso sexual, adictas a tener y a retener personal inadecuado. Adictas a tener pérdidas, a no contabilizar los costos de sus problemas o la disfuncionalidad de sus procesos y procedimientos. Empresas adictas al conflicto, al chime, a los empujones y a las zancadillas.
He conocido empresas adictas a no tener datos o información fidedigna, sólida y actualizada. Adictas a administrar como si fueran los años 50. Adictas a no comunicarse, a centralizar, a tener feudos en sus departamentos y señores feudales como gerentes. Adictas a procesos dignos de la inquisición. Adictas al egoísmo y a la egolatría gerencial. En fin, he conocido empresas adictas, adictas, y también adictas a ser adictas. No quieren cambiar, no "pueden" cambiar, no les interesa cambiar. No ven ni entienden la necesidad de cambiar. Adictas a mentir, a injuriar, defraudar, a estafar.
Un adicto que no cambia sus paradigmas no se recupera y recae. Lo mismo le pasa a los gerentes/propietarios. Un adicto que no reconoce y se aleja de los "disparadores" de su adicción, no se recupera y recae. Lo mismo aplica a los gerentes/empresarios. El fin de las empresas adictas es igual a la de los adictos que no cambian y se regeneran.
He conocido empresas adictas, que son impotentes ante sus adicciones (deficiencias empresariales y de gestión)y que son "dominadas" por ellas. Su disfuncionalidad es tan grande y tan fuerte, que son "ingobernables" y su eje de gestión es la disfuncionalidad. La razón y el sentido común no tienen lugar, mucho menos los conocimientos y experiencias de administración. Sólo la "sinrazón" de la disfuncionalidad tiene sentido. La disfuncionalidad es el timón y la brújula; y el capitán: disfuncional.
Organizaciones que no tienen un "ser superior" más que el mismo gerente/dueño que no sólo es disfuncional en él mismo, sino la causa directa de la disfuncionalidad empresarial. Son empresas dirigidas por disfuncionales y hacia la disfuncionalidad. Sus acciones son disfuncionales, sus decisiones son disfuncionales, sus objetivos son disfuncionales.
Son organizaciones que nunca entregan el cuidado de su gestión a personal capacitado, sano emocionalmente y con la experiencia necesaria. Rechazan la sanidad porque generalmente la disfuncionalidad les es muy cómoda y conocida. Incluso si llega un ejecutivo "sano", generalmente con el tiempo también se "enferma" de lo mismo que padece la empresa. El dicho de que una manzana podrida pudre a las demás, es muy cierto.
Son empresas que no tienen ni el interés ni el valor de hacer un "inventario moral" de sus debilidades y deficiencias. Si se realiza un FODA, un Clima Laboral, Evaluaciones de 360º, etc. siempre encontrarán excusas para negar los resultados y/o no implementar lo que se requiere. Son empresas ciegas, que no ven hacia sí mismas. Son empresas en negación. Son empresas disfuncionales.
Nunca, nunca, están dispuestas a admitir ante nadie -ni externo y menos ante sí mismas- las raíces de su disfuncionalidad. Nunca admiten la naturaleza exacta de sus defectos (que tienen gerentes/empresarios disfuncionales e inadecuados para ejercer el liderazgo que se requiere). Son empresas en las que los estados financieros muestran serios problemas y prefieren meter la cabeza en la arena. Los datos de bodega son un desastre pero siguen creyendo que por ser egresados de Harvard todo les sonríe y que pueden salirse con la suya. La competencia mejora cada día y les quita porciones del mercado y ellos sentados en sus tronos de pirita.
Y mucho menos están dispuestas a permitir que se les libere de su disfuncionalidad. Hay de aquel que con ciega locura esta empresa pretenda arreglar. Hay de aquel que se atreva a sugerir cambios o a demostrar -directa o indirectamente- que el gerente/propietario es el responsable de los problemas y de la disfuncionalidad empresarial.
La palabra humildad no está en el vocabulario de las empresas disfuncionales y menos en el de sus gerentes/propietarios. Mucho menos la nobleza.
El orgullo y la egolatría son los estándares de comportamiento gerencial. La prepotencia, la arrogancia y la infalibilidad gerencial son adjetivos que describen a sus ejecutivos y a los propietarios. La inteligencia emocional es nula en toda la organización o en el mejor de los casos comparable a la de un niño de primaria o a la de un adolescente que tiene las hormonas alborotadas.
Y ni siquiera hablemos de hacer listas de los daños causados -a la propia empresa y a los demás- o de tener la intención de repararlos o de enmendar lo negativo. ¿Reparar daños? Imposible, nunca. Blasfemia. ¿Cómo reparar daños si el paradigma es que yo soy todo, me lo merezco todo y todos los demás están a mi servicio? Una propietaria que conocí me dijo un día: "a mí qué me importan los demás, que el que venga atrás, arree..." Linda postura de egoísmo e insensatez (al final su empresa quebró y después de tenerlo todo, murió teniendo NADA). Nunca admiten su equivocación, en el mejor de los casos presentarán una excusa, pero nunca reconocer su propia responsabilidad.
Son empresas que nunca buscan mejorar (en todo caso sólo buscan cómo obtener más dinero). Poner metas más altas de ventas o incrementar los precios es aplaudido por la junta directiva, pero invertir en mejorar al personal, capacitación, desarrollo de carreras, etc. es peor que decir la peor de las vulgaridades. Más le valdría a quien se atreva a hablar, decir las mayores groserías que proponer algo que saque a la empresa y al personal, de la disfuncionalidad que sufren.
Y obtener un "despertar espiritual" en la empresa... jajajajajaja... sanidad empresarial... jajajajaja... sanidad de gestión y administrativa... jajajaja... sanidad de liderazgo y comunicación... jajajajajajajajaja... gerentes, ejecutivos, jefes y propietarios funcionales, profesionales y maduros, con inteligencia emocional... jajajajajajajaja..
Y por favor entiéndase que cuando escribo de las "empresas" no me refiero a los entes intangibles inscritos en el Registro Mercantil. Estoy refiriéndome a las personas que las integran y concreta y especialmente a sus líderes, a sus gerentes, a sus propietarios.
Al que le venga el guante, que se lo plante.
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