Jaajajajajajaja… parece un tema de risa, pero las consecuencias pueden ser catastróficas.
Todavía no conozco una organización, por pequeña que sea, nacional o transnacional, que no tenga “problemas de faldas”. O una en que el jefe o uno de sus gerentes o ejecutivos no tenga “amante interna” y que antes o después, haya “clavos” personales y empresariales.
Historia 1: Él era una de las mentes más brillantes (me contaron que al final se suicidó y que terminó como una adicto total a las drogas, además de serios problemas legales y penales en los USA).
Ella una de las mujeres más calculadoras, arribistas y frías que he conocido. Fueron amantes por años y él puso todas sus empresas en las manos de ella. Ella era la “mente siniestra” detrás de todos los clavos empresariales, una verdadera arpía. Él perdió a su esposa y a sus hijos, su familia (menos a su papá, que era igual o peor que él) a sus amigos, a sus socios, sus empresas, su dinero; en fin, perdió todo por tener a la amante metida en la empresa y mezclar lo personal con lo empresarial.
Historia 2: Él era el gerente centroamericano de una empresa europea de reconocido prestigio.
Su carrera cada vez era mejor y estoy seguro que ganaba un dineral en su puesto. Fue trasladado a trabajar a Guatemala con todas las prerrogativas de un alto gerente europeo, pero cometió el error de traerse a su amante y darle un puesto en la empresa.
Todos sabían que ella era su amante, pero no le importó. No estoy seguro que analizara las consecuencias ya que la “calentura” por la amante era mayor que su responsabilidad empresarial. Por ella, dejó de trabajar. Se ausentaba sin razón. Se dedicó a jugar al golf y a comprar membresías en los clubes de golf. Grandes cenas, fiestas, carros, viajes. Las convenciones empresariales eran en Miami, etc. etc.
Hasta que un día llegó a las instalaciones de la empresa (ubicadas en el Periférico) y los policías no lo dejaron entrar. Desde Europa llegaron las instrucciones de “echarlo” de la empresa, de poner sus cosas en una cajita de cartón y que nunca volviera a poner un pie en la empresa… lo mismo le sucedió a su amante.
Me pregunto ¿Seguirán juntos? ¿Estará ella con él, ahora que ya no es el gerente europeo de una transnacional? ¿Habrá valido la pena perder su puesto por ella?
Historia 3 y 4: Estas historias tienen como actores a 4 diferentes personas, pero están muy ligadas ya que todas pertenecían a la misma organización.
El presidente de la junta directiva siempre estuvo en contienda con el vicepresidente. Competían para demostrar quién era mejor. Incluso tenían amantes –dentro y fuera de la organización- para competir en todos los terrenos.
Uno de ellos, tenía amantes múltiples y al mismo tiempo. El otro tenía amantes consecutivas y sin parar. Uno de ellos ya tenía 2 matrimonios y le seguía jurando amor eterno a su amante de los últimos 10 años. El otro tenía amantes en todos los puertos y creía que todas se enamoraban de él; pensó divorciarse pero su religiosidad se lo impidió (parece ser que su religión le impedía divorciarse pero no tener amantes...jajajaja.)aunque su esposa era una gran mujer y madre de sus dos hijos.
Ambos tenían hijos y los elementos necesarios para que sus familias fueran estables. Ambos tenían como esposas, mujeres que podrían haberlos hecho felices.
Uno utilizaba sus hazañas y proezas deportivas para conquistar a cuanta mujer se le pusiera enfrente. El otro utilizaba su capacidad de oratoria y carisma personal para vencer a las incautas. Uno tenía una amante fija, que era feísima y el otro tenía una amante muy atractiva, pero que no le era fiel e incluso era amante de su contrincante.
El resultado personal no importa (aunque ambos ejecutivos perdieron a sus familias, su trabajo, sus medios de ingresos, etc.).
El resultado empresarial: la organización desapareció, terminó, quebró, porque ni el presidente de la junta directiva ni su vicepresidente pudieron tener el zíper arriba y la bragueta cerrada.
La organización se hundió porque las amantes de esos ejecutivos también trabajaban en la empresa; una era la gerente general y la otra la gerente regional.
A la empresa le fue mal, porque una de las amantes quería convertirse en la nueva esposa y la otra –sin querer o con querer- quedó esperando un hijo de su ejecutivo (o por lo menos eso le dijo –sin pruebas- ante de hacerse un aborto –nuevamente sin pruebas de que lo haya hecho). Ambos ejecutivos se pelearon hasta el día final de la empresa. Ambos ejecutivos se creyeron “lo mejor”.
Historia 5: Uno de los mejores ejecutivos tenía a una de las más bellas secretarias, por amante. Un día el esposo de la secretaria se enteró y llegó a buscar al ejecutivo. ¿Sería para pelear o para matarlo? Nunca lo sabremos porque el ejecutivo fue ayudado a escapar y salió corriendo. Logró salirse del edificio por donde sacaban la basura (¿Será alguna coincidencia de la vida?) y nunca más regresó. Me imagino que si su rápida huida no hubiera sido interpretada como “renuncia”, lo hubieran despedido. Ella, la secre, la amante, la bonita fue inmediatamente despedida. Fue humillante ver cómo una mujer con una “linda familia” y un esposo que la apoyó hasta en los momentos más duros y difíciles, fue “sacada” de la empresa como que si tuviera lepra. Los ojos de las otras trabajadoras de la empresa brillaban como teniendo un rótulo que decía: “merecido lo tiene por peperecha”.
¿Vale la pena involucrarse “sentimental o sexualmente” con alguien de la propia empresa? Puede ser que algunos momentos puedan ser “buenos”, pero al final las consecuencias no son buenas ni para las personas ni para las empresas. No me presento como un mojigato, sino como un consultor empresarial y termino recordándoles que “no hay que defecar donde uno come”.
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