martes, 12 de octubre de 2010

Algunos recuerdos…

Hoy me puse a recordar…

¿Qué habrá sido de aquel pequeño restaurante en el interior del país, que requería urgentemente modificar el menú de platos que ofrecía? ¿Habrá seguido su dueño tan empecinado en no cambiar e insistir en que lo que él ofrecía era mejor que lo que los clientes querían? ¿Habrá salido del enorme barranco financiero en que estaba o estará más “ahorcado” que antes?

¿Y aquel hotelito del occidente que teniendo apenas 8 habitaciones no conseguía ni llenar la mitad? ¿Habrá su dueña, podido “romper” sus miedos y ofrecer mejores servicios? ¿Habrá dejado de lado la haraganería que le impedía contactar y visitar a los tour operadores? ¿Terminaría de hacer un montón de cosas irrelevantes –pero que “llenaban” su ego- y realizar un programa para viajeros? ¿Seguirá necesitando urgentemente dinero para pagar sus deudas?

¿Qué pasaría con aquella escuela de español que insistía en “hacer lo mismo y ofrecer lo mismo” que su competencia? ¿Implementaría las herramientas de gestión que le proporcionamos para “desenredar” sus problemas contables y financieros? ¿Capacitaría a su personal o el dueño seguiría centralizando todas las decisiones?

Hoy me recordé de aquella dueña de un hotel, que siempre llegaba más de 1 hora tarde a todas las sesiones de capacitación, que no realizaba sus “tareas” y que después pedía copia a los otros participantes ¿Se la “comería” la competencia? ¿Lograría salir adelante en la crisis turística que pesa sobre ese departamento? ¿Se arrepentirá en algún momento de haber perdido el tiempo en las sesiones de capacitación y asistencia técnica? ¿Se arrepentirá de no haber aprovechado que otra organización pagara la capacitación y que ahora tenga que afrontar su responsabilidad?

También me acordé de un “chef” que siempre lo sabía todo. Que tenía una respuesta para todo. Pero que al confrontarlo con las circunstancias específicas de su “empresa”, estaba más “quebrado” que una financiera fantasma.

Me acordé de aquel restaurante de una cadena muy famosa a nivel nacional, que teniendo personal propio del área, era una vergüenza en su calidad y servicio. Me acordé de aquel restaurante chino, que tenía unos platos deliciosos y que era la envidia de todos porque el domingo ofrecía un bufé muy bueno y barato ¿Por qué en lugar de envidiarlo no competían con él? ¿Por qué en lugar de sólo alegar, no hicieron algo diferente y bueno para sus clientes?

Me acordé que casi nunca comí en los restaurantes que participaban en el programa de capacitación, porque eran malísimos. Que casi nunca dormí en los hoteles participantes, porque también eran pésimos. Me acordé que el programa de capacitación y de asistencia técnica NO fue un fracaso, que el fracaso eran los participantes. Que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Me acordé que esos “empresarios” no eran profesionales sino personas que por diferentes circunstancias decidieron poner un “negocio” sin tener las competencias necesarias para tener éxito. Me acordé que eran muy buenas personas y muy decentes; pero engañados por ellos mismos y que sin importar qué tipo de capacitación y asistencia técnica se les diera, tenían todo “cuesta arriba” por su empirismo y resistencia al cambio.

Me acordé de aquella “empresaria” que tenía un hotel en Sololá pero que no sabía ni prender una computadora y que a las dos sesiones de capacitación salió corriendo y no regresó más. Me acordé de aquel administrador que no tenía ni la más mínima noción de lo que es hacer un análisis numérico y mucho menos estadístico (que prácticamente no sabía leer ni escribir, pero había trabajado muchos años con el dueño). Me acordé del propietario de la empresa que “delegó” (mejor dicho, abdicó) en su hombre de “confianza” pero que era totalmente incapaz, empírico e intransigente.

Me acordé que ese tipo de empresarios es igual que la utopía de que la selección de fút de Guate, algún día llegue al mundial. No es nuestro fút el malo ni las personas que lo juegan. Es que simplemente no tenemos lo que se necesita para jugar a nivel internacional. Ni la altura, ni la velocidad, ni el aguante, ni el “aire” ni la concepción y brillantez de realizar grandes jugadas. No basta con tener uniformes y correr detrás de una pelotita. No basta con tener un negocio, no basta con tener “pasión” y buenas intenciones… hay que tener lo que se requiere para ser gerente. Propietario es quien posee un negocio. Gerente es quien lo administra. Empresario es quien tiene éxito. Tiene éxito el que hace lo que debe hacerse. El que cambia lo que debe cambiarse. El que aprende lo que debe estudiarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario